RELIGIÓN Y PSICOTERAPIA
Autores: José de Jesús Vargas Flores y
Joselina Ibáñez Reyes
 
 

La religión y la psicoterapia no son temas que necesariamente se encuentren relacionados. Las personas acuden al psicólogo cuando no encuentran la manera de salir de un problema que consideran es de índole básicamente psicológico. También acuden a la iglesia cuando tienen una creencia religiosa y cumplen con los ritos establecidos por ésta, sintiéndose bien por hacerlo. Dentro del ámbito clínico, las personas que acuden al servicio, en ocasiones tienen ideas religiosas muy bien determinadas y en otras su idea acerca de la religión es vaga y difusa, además de que no les interesa aclararlas. En este mundo cada vez mas secular, la idea acerca de Dios y del otro mundo al morir, no convence de una manera tan absoluta a las personas como antes ocurría. Estamos instalados en un mundo cada vez mas relativo en el que las verdades absolutas escasean. Ante esto, las personas se encuentran cada vez menos convencidas con los argumentos religiosos. El objetivo de la presente exposición es discutir acerca de la manera en que la religión se puede enmarcar dentro del trabajo psicoterapéutico.

Para comenzar a desarrollar este tópico, primero me gustaría comenzar a hablar acerca de cual es mi concepción de psicoterapia, posteriormente haré algunas consideraciones acerca de la religión y por último, la manera en la cual la religión se pudiera contextualizar dentro de la psicoterapia.

Un problema clínico se presenta cuando se da un comportamiento que no es adecuado para el funcionamiento del individuo. Este comportamiento se sale del control del sujeto y se presenta con una frecuencia indeseable. A veces, este comportamiento ha sido funcional para el sujeto en ocasiones anteriores, por lo que continua emitiéndolo. La situación se agrava cuando el problema del sujeto se sale de tal manera de control, que no le permite desarrollarse en otras áreas de su vida. No le permite crecer ni desarrollarse. Al desbordarse, esto hace que los problemas crezcan en número y proporción. Por ejemplo, si un sujeto bebe, y esta conducta se sale de su control, comienza a beber antes que desarrollar sus actividades y obligaciones. Deja de ir a trabajar por beber, tiene problemas con su familia y ya no puede desarrollarse en ninguna de las otras áreas de su existencia. Otro ejemplo es cuando una pareja entra en conflicto. Todas las parejas llegan a pelearse alguna vez, pero cuando la frecuencia es muy alta, entonces las demás áreas de la vida de los miembros de la pareja se comienzan a deteriorar. El área sexual empeora y las discusiones suben de tono. En ocasiones el marido abandona el campo yéndose a realizar otras actividades. Cuando la situación se torna insoportable, tal vez piensen en acudir con un psicólogo que les ayude a resolver su problema.

El psicólogo clínico lo que hace es identificar el problema y los comportamientos que ayudan a que éste se desarrolle. Platica con el paciente, le hace preguntas recoge y ordena la información. Esta es regresada al paciente bajo una perspectiva que le pueda ayudar a encontrar las posibles soluciones. Le señala al paciente cuales son los posibles caminos a recorrer. Generalmente el paciente piensa que la forma en la que ha actuado es la única posible dadas las circunstancias y uno de los papeles del terapeuta es señalar que existen siempre varias sendas por recorrer. Le enseña al paciente a valorar con objetividad cada una de las opciones y a tomar una decisión asumiendo la posibilidad y el riesgo de equivocarse. La comunicación que se da entre paciente y terapeuta es importante y el modelo que el paciente tiene para generalizarlo a sus demás tipos de relaciones. El paciente presenta información que generalmente está poco ordenada. El terapeuta la ordena, hace preguntas que tal vez el paciente nunca antes se había hecho y se la presenta de esta manera, aclarándole su situación dentro del contexto de sus vivencias. En ocasiones el paciente se niega a llevar a cabo determinado tipo de tareas o de asumir la responsabilidad que tiene dentro de la situación. El terapeuta puede utilizar una serie de estrategias con la finalidad de hacer que el paciente mejore y empiece el cambio. Por ejemplo, puede utilizar técnicas paradójicas planteándole un reto y que responda ante el mismo. También tiene a su alcance una serie de estrategias de cambio que hacen que el paciente utilice otra forma de comportamiento para afrontar los problemas. Estas técnicas varían dependiendo de la orientación teórica y la experiencia que el psicoterapeuta tenga.

Es dentro de este contexto que acabo de exponer brevemente en el que quiero hablar de la religión. El centro de la religión es la creencia en Dios. Este ser sobrenatural que ha creado todo cuanto nos rodea, pero que nunca vemos ni escuchamos de manera directa como lo hacemos con los demás seres humanos. Sin embargo, dicen los teólogos, a Dios lo conocemos a través de sus obras y a través de nuestros sentimientos mas que de nuestra razón. Creo que ahí es donde está el meollo del asunto: que la religión tiene que ver mas con los aspectos afectivos que con los racionales del ser humano. Es por esto que la discusión acerca de si Dios existe o no es inútil y se encuentra mal planteada. Es decir, que, dado que Dios es indemostrable lógicamente, la discusión se vuelve entonces absurda. Con esto no quiero decir que la gente no debe de creer en Dios, mas bien la gente que cree en Dios hace bien en hacerlo y no lo debe de poner a discusión. La Iglesia, al menos la católica fundamenta sus principios a partir de dogmas y los dogmas no se discuten, se asumen o no se asumen, pero no se discuten.

Sin embargo, la religión no solo es la creencia en Dios, sino que también dicta una serie de normas de comportamiento para que los hombres puedan vivir de acuerdo a la religión. Un claro ejemplo de estas normas son los diez mandamientos. Los dictados son de orden religioso y moral. Sin embargo, las discusiones morales siempre son problemáticas a través de los tiempos, ya que éstos suelen cambiar. Es decir, que la sociedad elabora, de acuerdo a sus necesidades, códigos de comportamiento que en ese momento resultan útiles y después tiene la mala costumbre de cubrirlos con el manto de la moral y la religión para tratar de perpetuarlos. El problema es que las condiciones sociales cambian y los códigos morales no cambian con la misma rapidez. Entonces, estos códigos son útiles por un tiempo, pero ya no lo resultan tanto con el paso del mismo.

La culpa es realmente una de las fuentes mas efectivas para conseguir comportamiento neurótico y desafortunadamente la religión la fomenta. Se tiene la idea de que, si me siento culpable acerca de algo, entonces tenderé a no hacerlo. Sin embargo, cuando lo que se prohibe va en contra de impulsos naturales, como la sexualidad, es difícil que la gente deje de ejecutar este tipo de actos. La culpa funciona muy bien para volver a caer en un comportamiento negativo. Por ejemplo, existen muchas investigaciones en el tratamiento de conductas adictivas en las que se demuestra que la exigencia de un criterio perfeccionista y culpógeno hace que los sujetos caigan y recaigan en el comportamiento que se intenta eliminar. Mas bien es la auto aceptación plena la que hace que el sujeto comience el cambio, aceptando sus recaídas como parte del proceso natural y utilizando sus energías en el cambio, en vez de gastarlas en ansiedad y culpa. La religión amenaza con el infierno, con la oscuridad eterna, en fin, que tiene la mala costumbre de ser perfeccionista y rígida en cuanto a sus preceptos, lo que genera en la gente mucha ansiedad nacida de la culpa. Ésta, llegados a casos extremos, genera problemas de índole neurótico de manera casi irremediable. Sin embargo, no todas las concepciones religiosas cristianas marcan el castigo como un medio de control de la conducta de sus feligreses. La exégesis de las escrituras es diversa. Bien puede interpretarse como una teología liberadora de culpas, reconfortante y guía dentro de los avatares de la vida.

Sin embargo, no todas las experiencias religiosas son negativas o generan problemas como es el caso de la culpa. Si solo generara problemas, ya no existiría. La religión también da soluciones a muchos de los problemas psicológicos de los seres humanos. Por ejemplo, cuando un ser querido muere, los ritos que se realizan alrededor de la muerte son muy importantes para los que sobreviven al difunto. Por ejemplo, dentro de los ritos católicos se llevan a cabo nueve rosarios y una ceremonia especial el último día que se llama la levantada de cruz. El rosario es una oración repetitiva que permite la meditación si lleva a cabo adecuadamente. Estos ritos son reconfortantes para que se dé el proceso del luto, adaptación y recuperación de los dolientes. Aquí las verdades absolutas son muy importantes ya que le permiten al individuo apoyarse en ellas para sentir algún alivio.

Otro aspecto importante es el manejo de la autoestima. Es común encontrar dentro de la psicoterapia personas que consideran como valiosas a todas las personas, menos ellas mismas. cuando son religiosas, el manejo de la filosofía cristiana implica un fuerte aprecio por nuestras personas y nuestros cuerpos que son los templos de Dios. Les cuestiono acerca de las preguntas que les haría Dios después de morir ¿Por quien les va a preguntar primero? ¿Por su esposo, por sus hijos, por sus padres? No, yo creo que les va a preguntar ¿Qué hiciste con tu persona? ¿La trataste bien, procuraste por su bienestar, la quisiste? ¿O la despreciaste, la castigaste, nunca la perdonaste? Estos aspectos, manejados con tacto y con prudencia, pueden ser muy efectivos en el manejo de la autoestima de los pacientes que acuden a psicoterapia.

Por otro lado, la creencia en una imagen, en algún santo o santuario puede apoyar a un enfermo para su recuperación. Esto es muy conocido en México, tenemos a la Virgen de Guadalupe, la Virgen de los Remedios y muchos santuarios dentro del país. También son muy conocidos los milagros que producen debido a la creencia en su influencia en la recuperación de una enfermedad aparentemente incurable. Esto por supuesto no es exclusivo de México, tenemos a la Virgen de Lourdes en Francia o la de Fátima en Sudamérica que tienen los mismos atributos milagrosos. Este aspecto está bien investigado por los que estudian la sugestión como proceso de cambio. Cuando un sujeto cree o tiene confianza ilimitada en algo, todo él, su cuerpo y su estado psicológico se comportan como si realmente estuviera ocurriendo el suceso y entonces ocurre. Esto no es raro. Por ejemplo, Wolberg (1967) dice: "Cualquier enfermedad somática fustiga a la acción de mecanismos de reparación en dirección a la salud. Se han autenticado casos de cáncer incuestionable en que espontáneamente se resuelven por si mismos sin el beneficio del tratamiento. Esto indica que el individuo tiene fuerzas de salud dentro de si que son capaces de alterar una enfermedad aún supuestamente fatal" (pág. 18). Estas fuerzas de salud pueden empezar a funcionar cuando el sujeto se considera bajo la influencia de algún agente sobrenatural como un santo, oración o imagen religiosa. Los efectos no específicos de los tratamientos en los que está en juego la fe, la creencia del sujeto, no se encuentra lo suficientemente estudiado y la creencia de los individuos en la religión tiene parte en este aspecto de la investigación psicológica.

De aquí podemos empezar a concluir la relación que existe entre religión y psicoterapia. Cuando llega una persona ante el psicólogo clínico, éste debe considerar la gran complejidad de los seres humanos. Se debe considerar que las personas tienen creencias, actitudes, puntos de vista acerca de la manera en la que cree que funciona el mundo y esto incluye cuestiones de tipo religioso. Es necesario respetar las creencias de los pacientes en lo que respecta a su actitud religiosa. Pero cuando las tienen confusas, el aclarárselas puede ayudar al cambio terapéutico. Por ejemplo, en la experiencia que he tenido en psicoterapia, suelo preguntarles a las personas con creencias religiosas cual es la concepción que tienen acerca de Dios. Si consideran que Dios es un ser vengativo, burlón e injusto o si consideran que es un ser bueno, bondadoso y lleno de perdón y que lo que hace es siempre bueno para nosotros aunque no lo podamos comprender en ese momento. Generalmente los pacientes responden que creen en la segunda concepción y esto les ayuda a aceptar la difícil situación por la que en ese momento atraviesan asumiendo una actitud con menos ansiedad y por lo tanto con mas probabilidades de superación.

En otro sentido, cuando las creencias religiosas son útiles para el cambio, entonces están justificadas en esa persona. Por ejemplo, pueden hacer que un matrimonio no se divorcie si cambia, a través de la religión, su concepción acerca de la paternidad y de la necesidad de aceptar a la pareja tal como es. Algunos tipos de psicoterapias incluyen la creencia en Dios dentro de su estructura, por ejemplo, Víctor Frankl habla de la presencia de Dios y de su papel en la explicación y descubrimiento del sentido de la vida.

La presencia de las creencias religiosas son un aspecto importante a tomar en cuenta dentro del trabajo psicoterapéutico. Si no se toman en cuenta, no podemos asumir que tenemos una visión completa de los factores que influyen en el comportamiento de los seres humanos.

Para terminar mi de aclarar mi postura acerca de la religión en el contexto de la psicoterapia, me gustaría citar la opinión de William James el gran psicólogo norteamericanano, cuando habla de la relación que puede tener la religión dentro del pragmatismo, una corriente filosófica orientada hacia lo útil y lo práctico:

"En resumen, (el pragamatismo) amplía el campo de la búsqueda de Dios. El racionalismo se aferra a lo lógico y al empíreo; el empirismo, a los sentidos externos. El pragmatismo se halla dispuesto a ambas cosas, a seguir lo lógico o los sentidos y a tener en cuenta la mas humilde y la mayor parte de las experiencias personales. Tendrá en cuenta las experiencias místicas, si poseen consecuencias prácticas. Admitirá un Dios que habite en el polvo mismo de los hechos particulares, se le parece un lugar verosímil para encontrarlo.

Su único criterio de la verdad probable es que será mejor para orientarnos, que se adecua mejor a las vida y se combina con el conjunto de las demandas de la experiencia, no omitiendo nada. Se las ideas teológicas hicieran esto, si la noción de Dios en particular probara hacerlo así ¿Cómo podría el pragamatismo negar la existencia de Dios? No tendría sentido considerar como "no verdadera" una noción que pragamáticamente tenía tanto éxito ¿Qué otra clase de verdad podría existir para el pragmatismo que una total concordancia con la realidad concreta?" (James, 1984, pág. 82).

 

 

 

Bibliografía.

James W. Pragamatismo. Madrid: Sarpe Editores. 1984.

Wolberg L.R. The Technique of Psychotherapy. Nueva York: Grune and Stratton. 1967.

 

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